
A nivel internacional se ha adoptado una metodología de clasificación de aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) que contempla 11 categorías. Cuando estos aparatos terminan su vida útil o se tornan obsoletos, se convierten en residuos (RAEE) que se identifican en función de la misma categoría empleada para los aparatos nuevos o que aún se encuentran operativos.
Existen materiales peligrosos que por su naturaleza no son reciclables con la tecnología disponible. Se trata de componentes que pueden ser tóxicos, auto inflamable, explosivo, reactivo e inclusive producir enfermedades en los seres humanos y animales, ya sea por contacto directo con los gases o líquidos que generen o por la contaminación del aire, el suelo y las aguas superficiales y subterráneas. Estos materiales deben ser cuidadosamente separados y contenidos hasta su disposición final en rellenos de seguridad.